30 de septiembre de 2015

España levanta el puño


España levanta el puño
Pablo Suero
Edición e introducción de Mirtha Mansilla y Alfonso López Alfonso
Editorial Renacimiento-Ediciones Espuela de Plata
Colección España en Armas, nº 30
Sevilla, 2015
437 pp.
20 €
ISBN: 978-84-16034-47-5

España levanta el puño amalgama excelente prosa periodística con cultura y curiosidad mundana. Es la crónica de una tragedia anunciada, y por su estrambótica mezcla de lirismo, sangre y encanto, una vez que se lee toma posesión de una parte de la memoria y allí permanece. En este libro contemplamos el paisaje y el paisanaje español sobre el que se arrojaría como una bestia cruel la Guerra Civil. Vemos, escuchamos, casi tocamos, a personajes que imparten doctrinas que los convertirán en inductores y mártires de la tragedia, como José Antonio Primo de Rivera; a otros que manejan los entresijos de la política y radicalizan a las masas, como Indalecio Prieto o Largo Caballero; y a quienes permanecen en un pedestal de prestigio, adorados y lúcidos, pero lamentablemente solos, como Manuel Azaña. Y también vemos, escuchamos, casi tocamos, la estoica y silenciosa tranquilidad de Antonio Machado en un café, el descreimiento de Pío Baroja, la gloria de Jacinto Benavente, la melancolía de Juan Ramón Jiménez, el entusiasmo de Ramón Gómez de la Serna, el éxito de Alejandro Casona, el compromiso de Rafael Alberti y María Teresa León, y, sobre todo, la vitalidad y alegría del mayor de los mártires: Federico García Lorca.

Pablo Suero (Gijón, 1898-Haedo, Provincia de Buenos Aires, 1943) emigró de niño a la República Argentina, donde desde muy joven pululó por las redacciones de los periódicos para hacerse un nombre como reportero e implacable crítico teatral. Poeta, traductor, dramaturgo, letrista de tangos y director de escena, entre sus obras destacan los poemarios Los cilicios (1920) y Agonía de un mundo (1940), el drama teatral Patagonia (1929) o el libro de entrevistas Figuras contemporáneas (1943), que apareció póstumamente. Sin embargo, hoy se le recuerda sobre todo por ser amigo de Federico García Lorca, al que conoció cuando éste viajó a la Argentina en 1933, y por los reportajes y entrevistas que contiene este libro que el lector sostiene entre sus manos. Suero lo construyó tras viajar a España a finales de 1935 y en él le toma el pulso a la realidad del país a través del paisaje, el arte, los políticos y los escritores que vivieron las elecciones de febrero de 1936, de las que saldría victorioso el Frente Popular y que se convirtieron en las últimas de la Segunda República y en preludio del gran baño de sangre que supuso la Guerra Civil.

Mirtha Mansilla (Río Seco, Tucumán, 1968) se ha dedicado en los últimos años a rescatar y difundir la vida y la obra de Pablo Suero, de quien es albacea.

Alfonso López Alfonso (Moncóu, Asturias, 1977) colabora habitualmente con reseñas y artículos en el periódico La Nueva España, en la revista Clarín y en otras publicaciones. Ha publicado los libros de relatos de tono autobiográfico Camino de vuelta (Trabe, 2008) y El tiempo baldío (Impronta, 2012). También se ha encargado de editar, entre otros autores, a José Díaz Fernández, cuya narrativa breve reunió en el volumen Luna del suburbio y otros relatos (Renacimiento, 2013).
De Pablo Suero, autor de un libro mítico, España levanta el puño, se sabían muy pocas cosas. Que fue un periodista argentino amigo de García Lorca, que visitó España en vísperas de la guerra civil, y poco más. Ahora Alfonso López Alfonso, en un ejemplar trabajo de investigación (para el que ha contado con la ayuda de Mirtha Mansilla, albacea de Suero), lo rescata de las sombras. Nació en Gijón, en 1898, emigró de niño a Buenos Aires, muy joven se inició en el periodismo, publicó una novela y dos libros de poemas, cultivó con éxito el teatro comercial (Eva Perón fue actriz en una de sus compañías), entrevistó a las grandes figuras de su tiempo, murió en accidente de automóvil una madrugada alcohólica de 1943.
España levanta el puño se publicó por primera vez en Buenos Aires el año 1937, con prólogo de Enrique González Tuñón, y llamativa cubierta de Julio Vanzo. Esa primera edición, muy saqueada por ciertos estudiosos (Ian Gibson la tomó como hilo conductor de su libro Cuatro poetas en guerra), era inaccesible para el lector común. La reedición del 2009 no aportaba ningún dato sobre su autor. Esta nueva edición añade además dos interesantes apéndices y un álbum de fotografías en su mayoría inéditas.
En diciembre de 1935, Pablo Suero llega a España; en febrero del 36, tras las elecciones que dieron el triunfo al Frente Popular, regresa a Buenos Aires. Las crónicas que fue enviando a Noticias gráficas y a Caras y caretas las reúne en volumen, con algunos retoques, tras el estallido de la guerra civil, que les había dado nueva actualidad.
No han perdido nada de su interés. Su nerviosa escritura, su desdén por la retórica, características del mejor periodismo, las ha impedido envejecer. Comienza el volumen con una serie de breves anotaciones tituladas “Estampas de España”. Pablo Suero, aunque nacido en Asturias, nos mira con ojos de extranjero, sin aludir para nada a su origen. Por las calles de Barcelona, suspendido el estatuto de autonomía, patrullan los guardias de asalto y los guardias civiles, pero a pesar de eso le parece la ciudad de más intensa vida nocturna; ni París, ni mucho menos Madrid, pueden comparársele.
En la capital le sorprenden las muchachas que estudian: “Prestan un encanto singular a Madrid, con sus boinas inclinadas, sus impermeables azules, blancos, rojos, violetas y sus brillantes botas de amazona”. Al verlas del brazo de sus amigos estudiantes, con libros en la mano, gorjeando alegremente por las calles, le parece que la igualdad de la mujer está a punto de conseguirse.
A los cafés, como no podía ser de otra manera, dedica muchas páginas. Los hay “miliunanochescos” con “enormes columnas transparentes llenas de pájaros, inmensas peceras, por donde van y vienen peces vestidos de escamadas soirées, enloquecedoras combinaciones de espejos y de luces difusas de todos los tonos, planos superpuestos que marean, porque por instantes nos parecen sentir encima toda la multitud que llena el café. Sí, multitud, porque en estos cafés caben y están continuamente cerca de mil personas”.
En la España que vio Suero a comienzos de 1936 no era inevitable la guerra civil. La crónica de la jornada electoral, que dio el triunfo a las izquierdas, termina con las siguientes palabras: “Quien, como yo, ha visto a este pueblo en esta hora, tan enérgico y digno, resolver su destino futuro con calma ejemplar, tiene que tener confianza en el mañana de España”.
No, el futuro no estaba escrito ni antes ni después de las elecciones. Gil Robles se veía como ganador: “Me afirma el triunfo rotundo de las derechas unidas. Se solaza después describiendo la organización electoral poderosísima de Acción Popular, que ha lanzado al país cuarenta millones de pasquines, y organiza actos como el que esa noche tendrá lugar, en que su discurso será transmitido a doscientos teatros de España, fusionando para tal efecto todas las líneas telefónicas del país. Me dice que solamente Hitler ha podido movilizar un tren de propaganda de esta magnitud”. Duda Suero del republicanismo de Gil Robles, considera que tras su partido “el belfo del Borbón expulsado acecha ansioso”. Pero lo más probable es que, de haber triunfado, hubiéramos tenido en España un régimen como el de Salazar.
No menor interés que las entrevistas con los políticos –que nos hablan de las muchas Españas posibles en aquel momento, cuando todos los caminos parecían abiertos– presentan las dedicadas a escritores, llenas de novelería y de pequeños detalles exactos. Suero concede un gran protagonismo a la nueva generación, que es también la suya, capitaneada por su admirado García Lorca, sin olvidar a Alejandro Casona “flamante esperanza de la escena hispana”.
España levanta el puño es un libro esperanzado e ilusionado. Todo era posible todavía en febrero de 1936, aunque ahora nosotros no veamos en los acontecimientos de entonces más que presagios de lo que habría de venir.
Una obra maestra del periodismo que nos habla de la España que fue y de la que pudo haber sido.

José Luis García Martín (agosto 2015)


 

29 de septiembre de 2015

La Guerra Civil española


La Guerra Civil española: Revolución y contrarrevolución
Burnett Bolloten
Belén Urrutia (Traductora)
Bibliografía actualizada y prólogo a esta edición de George Esenwein
Alianza Editorial S. A.
Madrid, 2015
Colección: Alianza Ensayo
1247 pp.
Precio: 45,00€
I.S.B.N.: 978-84-206-9712-3

La revolución española fue la más singular de las revoluciones del siglo XX; fue la única revolución violenta y profunda que tuvo lugar en un país de Europa occidental y la única realmente pluralista, impulsada por distintas fuerzas, con frecuencia rivales y mutuamente hostiles. Sin embargo, la revolución española no ha recibido de los estudiosos la atención que merece. “La Guerra Civil española. Revolución y contrarrevolución” es el primer estudio verdaderamente exhaustivo del proceso político de la revolución española y la zona republicana desde el principio hasta el final. Constituye un monumento de erudición con el que los estudiosos tienen una deuda permanente, además de representar el empeño de toda la vida de su autor. Pocos han culminado así una empresa tan importante y difícil.

"Burnett Bolloten ha legado a los futuros historiadores la enorme colección de materiales primarios y secundarios sobre la Guerra Civil a la que dedicó gran parte de su vida. Esta rica concentración de materiales la convierte en una de las fuentes más importantes del mundo para el estudio de la Guerra Civil española."
Stanley G. Payne

"La Guerra Civil española debe verse como una guerra española, cuyos orígenes se encuentran en las condiciones españolas; y las condiciones españolas no son, y nunca han sido, las mismas que las europeas."
H. R. Trevor-Roper

Burnett Bolloten (1909-1987)

Testigo, como periodista de United Press, de la Guerra, dedicará el resto de su vida a desentrañar el deterioro de la democracia en la zona leal e investigar el alcance de la injerencia soviética en el Gobierno republicano

Corresponsal de United Press durante la Guerra Civil española, Burnett Bolloten dedicó 50 años de su vida a descubrir la verdad sobre lo sucedido en la retaguardia republicana. Su obra puso de manifiesto por primera vez la trama de los comunistas por hacerse con los resortes del poder de la España republicana.
Bolloten fue el hijo inquieto de un matrimonio judío de Liverpool. Siendo un adolescente se dio cuenta de que lo suyo no eran los negocios sino el periodismo, y comenzó a trabajar para la agencia de noticias United Press. El destino le llevó a elegir Barcelona para pasar sus vacaciones estivales de 1936. Cuando estalla la sublevación, se ofrece como corresponsal; así comienza su devoción por España, que marcará el resto de su vida.
Como él mismo confiesa, aunque no era marxista, en aquel momento simpatizaba con el Partido Comunista. Su trabajo en España se reduce, muy a pesar suyo, a transmitir los comunicados oficiales y los escritos revisados por la censura de prensa extranjera. En seguida siente una gran atracción por un conflicto tan característico, y comienza a recopilar documentación para escribir un pequeño libro. Al dejar España en 1937, sigue la pista los líderes republicanos que van llegando a Francia, México o Argentina. Entrevista a casi todos ellos, personalmente o por carta. Las misivas que les envía comienzan siempre así: "Salí de España pensando escribir un librito sobre la Guerra Civil, varios años después veo muy lejano el día de poder terminarlo". Ante semejante reclamo, personalidades destacadas de todas las tendencias le ofrecen su apoyo, aunque las preguntas de Bolloten sean en ocasiones tan complejas que resultan imposibles de contestar. Lo que Bolloten trata de descubrir es la verdad, por oculta que ésta estuviera. Cabe poner como ejemplo la correspondencia que mantiene con la ex ministra anarquista Federica Montseny, quien deja de contestarle cuando recibe un cuestionario de 20 folios repletos de preguntas complicadísimas. Tal obsesión por su cometido le lleva a tener problemas económicos y de salud. "Un agotamiento nervioso y cansancio cerebral muy agudo le han obligado a suspender todo trabajo", informaba su esposa Gladys en uno de esos periodos críticos. 
Como buen periodista e historiador, se ve obligado a modificar su tesis inicial al darse cuenta de que el papel de los comunistas en la evolución política de la zona republicana escondía una trama fraguada desde Moscú y puesta en práctica por el PCE. Esta convicción hace evolucionar a Bolloten hacia el anticomunismo. Su ayudante y amigo, George Eisenweín, profesor hoy de la Universidad de Florida, señala que "a pesar de su punto de vista conservador, Bolloten nunca fue un ideólogo de la izquierda o de la derecha. Llevó a cabo visiones políticas, pero nunca permitió que sus opiniones políticas dictaran sus juicios históricos". Su investigación reveló además el camuflaje emprendido por las autoridades republicanas de cara al exterior para esconder la revolución y presentar a la zona leal a la República como una democracia popular respetuosa con el poder surgido el 16 de febrero de 1936. 
Concluye su libro, titulado The Grand Camouflage, en 1952; pero no se publica hasta 1961, al parecer por no obedecer a los parámetros historiográficos del momento. Las tesis revolucionarias de su obra quedaron ensombrecidas por el éxito de The Spanísh Civil War, de Hugh Thomas, que aparece ese mismo año y es más del gusto del prorrepublicanismo internacional. Como explicó en 1967 Hugh Trevor Roper, profesor de la Universidad de Oxford, Bolloten "es un hereje porque su obra no apoya la ortodoxia de la izquierda ni de la derecha [...]. Los primeros no desean oír que la República ya había caído en julio de 1936 y que el régimen posterior (...) se había convertido en la fachada de una organización estalinista. A los últimos, aunque aprueben algunas de sus conclusiones, no puede satisfacerles la parte que les afecta, pues Bolloten descarta completamente la doctrina oficial de la amenaza comunista en 1936 y de la cruzada nacional emprendida para combatirla".
Sin embargo, a las autoridades franquistas les gusta el libro de Bolloten. Por fin un autor extranjero les daba parte de razón. Los derechos del libro son inmediatamente adquiridos por el editor falangista Luis de Caralt y es publicado en España con prólogo de Manuel Fraga Iribarne. La traducción no fue fiel, modificando entre otras cosas el término republicanos por rojos. La edición es desautorizada por Bolloten, que envía varias misivas manifestando su descontento, también al prologuista. Según cuenta su amigo Ronald Hilton, profesor de la Universidad de Stanford, Fraga le contestó que "debería considerarse afortunado de que su libro hubiera sido honrado con un prólogo de tan importante funcionario". Hilton ha relatado el episodio en el que el embajador de España en EE.UU., Antonio Garrigues, asistió a una reunión con hispanistas en Stanford y abrazó a Bolloten exclamando: "¡Tú eres el autor de un libro espléndido! ¡Nosotros siempre lo recomendamos a los americanos que nos preguntan la verdad sobre la Guerra Civil:!". Hilton añade: "Dudo que Burnett durmiera esa noche".
No obstante, Caralt lo reedita en 1967 teniendo en cuenta las exigencias del autor, y éste autoriza públicamente la nueva versión. Llama la atención que las autoridades franquistas no recalaran más en los aspectos del libro que les desacreditan y sí lo hicieran con otros autores. Herbert R. Southworth ha admitido que "es el libro más prorrepublicano que se haya publicado legalmente en la España de Franco".
En los años 70 y 80, Bolloten se dedica desde su casa de San Diego a completar su obra mientras gana algún dinero con trabajos temporales. En 1977, The Grand Camouflage se traduce al francés de la mano de Ruedo Ibérico; en 1979, el prestigioso hispanista Raymond Carr prologa su reedición en inglés con el título de La Revolución Española: la izquierda y la lucha por el poder, traducida en España por Grijalbo con prefacio de Gabriel Jackson; finalmente, en 1989 la obra revisada y ampliada la publica en Madrid la editorial Alianza con el título La Guerra Civil Española: Revolución y Contrarrevolución, con prólogo de Stanley G. Payne
Bolloten muere mientras revisaba los últimos capítulos de su obra definitiva, en 1987. Su legado es una de las obras más minuciosas y documentadas de las miles publicadas sobre el tema, y un archivo, legado a la Universidad de Stanford, que, como acertadamente asegura Payne, "se ha convertido en una de las dos o tres fuentes más importantes del mundo para el estudio de la Guerra Civil española". 

 

28 de septiembre de 2015

La Ilustración


La Ilustración
y por qué sigue siendo importante para nosotros
Anthony Pagden (Autor/a)
Pepa Linares (Traductora)
Alianza Editorial S.A.
Madrid, 2015
542 pp.
Colección:  Alianza Ensayo        
Precio: 32,00€
I.S.B.N.: 978-84-9104-056-9

Libertad de pensamiento y expresión, derechos humanos, fe en la razón y el progreso, el valor de la investigación científica… son sólo algunas de las ideas que se desarrollaron durante la Ilustración y que transformaron para siempre el panorama intelectual del mundo occidental. El presente libro cuenta la historia de cómo nació la moderna concepción occidental del mundo; cómo y por qué el ideal de una sociedad universal, global y cosmopolita se convirtió en una parte fundamental de la imaginación occidental. La “nueva ciencia” desarrollada por los eminentes pensadores de la Ilustración condujo a una visión universalizadora de la humanidad —formada por individuos autónomos, libres de los constreñimientos impuestos por las costumbres, los prejuicios y la religión— que buscaba deshacer las barreras que otras generaciones habían intentado levantar entre las distintas culturas del mundo. Pero las ideas ilustradas van más allá del “imperio de la razón”: comprenden el reconocimiento de los lazos que nos vinculan a todos los seres humanos. Y, como sostiene persuasiva y apasionadamente Anthony Pagden, constituyen un legado que merece la pena preservar.

Anthony Pagden combina una brillante investigación sobre los elementos distintivos del fenómeno de la Ilustración con una apasionada defensa de sus aportaciones
«Hoy en día, la parte más educada de la población, al menos en Occidente, cree en la posibilidad de mejorar el mundo en el que vivimos mediante la ciencia y el conocimiento; y cree también en la existencia de una naturaleza humana muy parecida en todas partes; en que la justicia que vale para los alemanes vale también para los hausa; y en que lo que quiere para sí mismo un hombre puede quererlo también una mujer.
Esto es, aunque ni niegan la importancia de las culturas ni el respeto a las diferencias, solo las aceptan cuando esas culturas se atienen a unos niveles mínimos de ética que todo ser racional es capaz de entender. Y creen que, si bien muchos de los derechos que disfrutamos nos vienen dados por los Estados en que habitamos, nos asisten también otros en virtud de nuestra condición humana. Y nos asisten tanto si hemos nacido en Madagascar como si somos mexicanos, hombres o mujeres, negros o blancos, cristianos, musulmanes o hindúes. Nos asisten sola y exclusivamente porque pertenecemos a la especie homo sapiens sapiens, con todo lo que esto implica. Si pensamos así es gracias a la Ilustración». Quien esto escribe, casi al final de un libro inmenso, no solo ni sobre todo por sus 542 páginas plenas de cultura filosófica e histórica, es Anthony Pagden, profesor en Oxford, Cambridge, Harvard o John Hopkins, quien combina una brillante investigación sobre los elementos distintivos del fenómeno de la Ilustración con una apasionada defensa de sus aportaciones, sin las que sería inconcebible el mundo en el que vivimos: el laicismo, los derechos humanos, el cosmopolitismo, la confianza en la ciencia, el racionalismo, o la economía de mercado: 
«Si nos consideramos modernos, progresistas, tolerantes y, en general, de mentalidad abierta, si no nos asusta la investigación de las células madre y sí las creencias religiosas fundamentalistas  -subraya Padgen-   tendemos a considerarnos ilustrados». Por eso, aunque el título original del libro en su edición inglesa es solo La Ilustración (The Enlightenment) no puede considerarse más que un acierto la decisión de Alianza Editorial de añadirle un subtítulo (Y porque sigue siendo importante para nosotros) literalmente tomado de la frase con la que el autor lo cierra. Y es que Padgen, que profundiza en el movimiento ilustrado a partir de sus aportaciones esenciales (desde la ruptura radical con el mundo petrificado del Ancien Régime hasta la importancia del racionalismo científico, pasando por la defensa de la gran sociedad humana o por aquella centralidad de la empatía a la que, siguiendo al Adam Smith de la Teoría de los sentimientos morales, dedicó Lynn Hunt hace años un libro inolvidable: La invención de los derechos humanos), los reivindica en un momento en que el huracán de libertad que supuso la Ilustración se ve discutido. 
No solo desde ciertos sectores académicos (por ejemplo, por muchos de los llamados comunitaristas), sino también desde los movimientos sociales o políticos que se le enfrentan a lo pequeño (el creacionismo, la reacción frente a las vacunas o el fundamentalismo de los telepredicadores) y a lo grande: el renacer de los nacionalismos identitarios y excluyentes o el fundamentalismo islámico, con los que, desde lugares y posiciones divergentes, se dirige fuego de mortero contra el espíritu ilustrado y sus conquistas. Contra una sociedad en la que, como dejó escrito Immanuel Kant, «el hombre aún no siendo bueno por sí mismo, se verá obligado a ser un buen ciudadano».
Roberto L. Blanco Valdés (2015)

12 de septiembre de 2015

Historia mínima de Cataluña


Historia mínima de Cataluña
Jordi Canal
Turner Publicaciones S. L. – El Colegio de México A. C.
Madrid, septiembre 2015
Colección: Historias mínimas
298 pp.
Precio: 14,90 €
ISBN: 978-84-16142-08-8

Una historia imprescindible para conocer el pasado, entendiendo el presente y el futuro.

Hoy resulta prácticamente imposible hablar de la historia de Cataluña (o, por desgracia, de la situación de Cataluña en general) sin levantar encendidos debates, en ocasiones guiados más por la testosterona que por la materia gris de nuestro cerebro. Unos y otros lanzan diatribas pseudo-históricas llenas de prejuicios y lugares comunes carentes de rigor y racionalidad. En este sentido, adelantamos ya que la obra de Jordi Canal Historia mínima de Cataluña* no va a contentar a muchos. Por un lado, quienes jalean un pasado cuasi-mitificado de la nación catalana, cuyo origen se remontaría a un tiempo inmemorial y habría logrado perpetuarse hasta nuestros días, verán con perplejidad que nada de esto aparece en el presente libro. Por otro lado, quienes buscan argumentos para convertir a Cataluña en mero apéndice de la Corona de Aragón, sin mayor singularidad que la que pueda tener un murciano o un onubense respecto de la de Castilla, verán frustradas sus expectativas. Jordi Canal nos muestra una Cataluña con identidad propia y con una historia rica en matices y contextos.
Si el lector se siente identificado con uno de estos dos grupos, le recomendamos que no se haga con la obra de Jordi Canal y continúe informándose en la abundantísima producción panfletaria que hoy circula por el mundo editorial y por las redes sociales, donde encontrará argumentos que avalen sus teorías. El presente libro tiene, por el contrario, un destinatario muy claro: el lector que, como señala el autor al referirse al objetivo de su obra, busque entender “la historia de Cataluña con normalidad, sin prejuicios, de manera desapasionada y no lineal, en su contexto, y, asimismo, atendiendo a su complejidad”. Con este fin, Jordi Canal, siguiendo la máxima de Vicens Vives, construye su relato a través de los documentos y del estudio de los “sucesivos ambientes pasados”. Parece un cometido obvio y sensato pero en los tiempos que corren, cuando la sinrazón se ha extendido por doquier, actuar así es casi una proeza.
Ya desde el prólogo Jordi Canal se muestra contundente: “Toda historia nacionalista —o absolutista, o fascista, o federalista– era, simple y llanamente, una historia falsa”. Critica, al igual que hizo en su día el periodista catalán Agustí Calvet (más conocido como Gaziel), a aquellos historiadores que, como Ferrán Soldevila, han construido un relato mezclando política y realidad para presentar no “la historia de Cataluña, sino la historia del sueño de Cataluña”. Si hay una conclusión palmaria extraíble del trabajo que ahora reseñamos es la inexistencia de una nación catalana o un estado catalán enraizado en la historia, ambos ideados —y elaborados— a finales del siglo XIX durante la Renaixença. Cataluña había sido hasta entonces una región con sus particularidades, con sus costumbres y tradiciones y con ciertos rasgos identitarios propios, pero —afirma Canal— una “pretendida Cataluña eterna resulta, simple y llanamente, ahistórica”.
Como toda obra que abarca prolongados espacios de tiempo resulta imposible centrarse en los detalles. Resumir mil quinientos años de historia en apenas trescientas páginas obliga al escritor a realizar un denodado esfuerzo de síntesis, más aún cuando también se introducen aspectos ajenos a la simple relación de hechos, como son las referencis a la historia social, económica y cultural de Cataluña. El resultado es, por tanto, un abigarrado relato dividido en cinco capítulos ordenados cronológicamente (Noticias de Cataluña, Cataluña y la corona de Aragón, Cataluña en la monarquía hispánica, Cataluña en la época contemporánea y Cataluña de ayer y hoy) que muestran de forma breve pero concisa el desarrollo histórico de la región catalana.
Jordi Canal comienza su narración con una acertada reflexión: “¿Cómo hacer referencia a una época en la no existía Cataluña como entidad, ni tampoco se usaba dicho término?”. Resulta harto complicado poner un punto de partida a la historia, no sólo de Cataluña sino de cualquier entidad política actual ¿Cuándo se inicia la historia de España? ¿Y de Europa? La solución por la que opta el autor es remontarse a la prehistoria y recorrer a vuelapluma miles de años (mencionando la presencia griega, cartaginés, romana y visigoda) hasta alcanzar el siglo IX, momento en que la redacción comienza a ralentizarse. En aquellos años Cataluña constituía una zona de fronteras (la Marca hispánica) entre Al-Andalus y el imperio carolingio, compuesta por una pluralidad de condados (Ampurias, Rosellón, Barcelona, Gerona, Beselú…). Tan sólo a partir del siglo XII y bajo la figura de Ramón Berenguer III empezó a establecerse un cierto poder central (con todas las matizaciones posibles). Parece que fue en aquellos años cuando se utilizó por primera vez el gentilicio “catalán” en la obra del monje Enrique de Pisa, Liber Maiochilinus de gestis Pisanorum illustribus.
La obra de Jordi Canal se detiene en los momentos y cuestiones decisivas: la integración de los territorios catalanes en la Corona de Aragón; el papel jugado, especialmente por las ciudades, en la expansión a través del Mediterráneo; la crisis del siglo XV (“La Cataluña de 1472 era un país exhausto. Muerte, destrucciones y paralización parcial de la vida económica dejaron huellas profundas”); la unión entre Castilla y Aragón; la rebelión de 1640; las implicaciones de la Guerra de Sucesión para la historia catalana y el mitificado 1714; el desarrollo económico del siglo XIX y, en fin, la vida política catalana durante el siglo XX. Jordi Canal no se limita exclusivamente a los hechos y también aborda otras cuestiones más simbólicas como el origen de la senyera, del himno de “els segadors” o de la ofrenda floral de la Diada, la mayoría de ellas con un origen remoto pero reutilizadas y readaptadas durante la Renaixença.
Hoy son más necesarias que nunca obras como la de Jordi Canal. Hay que esforzarse por introducir algo de cordura en una sociedad desquiciada, cuyo desconcierto ha de atribuirse en gran medida a la irresponsabilidad de sus dirigentes. El nacionalismo y la realidad truncada que imponen sus ideas han de rebatirse con la tranquilidad y la firmeza de la razón y la verdad. No deberíamos caer en el juego de los descalificativos y del hiperbolismo, con lo que sólo conseguimos dar munición a quienes viven ensimismados en sus propios sueños, convencidos de estar cumpliendo una misión casi divina. El libro de Canals no es una obra de combate: no quiere desmontar mitos, no intenta aleccionar, tan solo busca ser un texto que relata la historia de Cataluña a través de los documentos, del estudio académico y del rigor científico, ni más ni menos ¡Cuánta necesidad tenemos hoy de ellos!
Jordi Canal (Olot, Gerona, 1964), es doctor en historia y profesor en la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS, París). Hasta 2001 enseñó en la Universitat de Girona. Entre sus libros destacan El carlismo. Dos siglos de contrarrevolución en España (2000), Banderas blancas, boinas rojas. Una historia política del carlismo, 1876-1939 (2006) y La historia es un árbol de historias. Historiografía, política, literatura (2014). Ha coordinado, entre otros, los volúmenes Exilios. Los éxodos políticos en la historia de España, siglos XV-XX (2007), Histoire de l’Espagne contemporaine de 1808 à nos jours (2009 y 2014) y, con Pedro Rújula, Guerra de ideas. Política y cultura en la España de la Guerra de la Independencia (2011). En la actualidad dirige la obra España, 1808-2010, en seis volúmenes. 
http://politica.elpais.com/politica/2015/09/04/actualidad/1441362338_993491.html

http://eldia.es/agencias/8290396-Juan-Pablo-Fusi-dice-hay-estructura-estatal-pueda-canalizar-ambicion-soberanista

6 de septiembre de 2015

El libro de los pesos y medidas


El libro de los pesos y medidas
José Castaño
La esfera de los libros
Madrid, 2015
352 pp.
Precio: 21,90 €
ISBN 978-84-9060-361-1

El autor de este curioso e interesante libro nos lleva de la mano, con erudición pero también con sencillez, por la historia de las unidades de medida antiguas. Se apoya en fuentes sobre todo medievales para abordar el hecho cultural de las mismas, así como en etimologías, dataciones, particularidades de cada región española, del modo de vivir de sus habitantes, de sus actividades laborales…
El texto se completa con numerosas ilustraciones que nos ayudan a comprender mejor los patrones e instrumentos tradicionales –fanega, celemín,  dinarada, arroba, paso, haz…– para medir, pesar, contar y agrupar.

¿Sabía usted que, hasta el establecimiento del sistema métrico decimal…

  • era más rápido pesar las monedas que contarlas
  • en algunos lugares se pagaba el impuesto con un jamón de cerdo al que se le llamaba «pierna»
  • los frailes del monasterio de Guadalupe recogían el diezmo de la viña antes del rezo del Ave María
  • y en el habla catalana, hacia 1920, los payeses al contar no pasaban de novecientos a mil, sino que decían «diez cientos», «once cientos»
  • y que una ley de 1801 dispuso que las medidas de capacidad oficiales fueran a partir de ese momento de metal en lugar de barro?
José Castaño Álvarez (Herreruela de Oropesa, Toledo, 1944) asiste a la escuela rural y estudia en Oropesa los dos primeros años del bachillerato. Luego se traslada a Madrid, donde termina estos estudios y los universitarios, licenciándose en Filología Románica por la Universidad Complutense de Madrid en 1969. En 1991 obtiene el premio extraordinario de doctorado de la UCM con la tesis titulada Expresiones referentes al amanecer y al atardecer en la lengua y literatura españolas, dirigida por Rafael Lapesa.
Ha trabajado como profesor de Lengua y Literatura Españolas en la enseñanza media y tres años en escuelas universitarias. Desde 2001 dirige Agua Zarca, revista de cultura y tradiciones populares, y es presidente de la Fundación Museo Etnológico de Herreruela, entidad que edita la revista y cuyo fin es levantar un museo en este pueblo. Mientras tanto, en dicho edificio está instalada una exposición de pesos y medidas tradicionales que cuenta con una singular cartelería al respecto y que puede visitarse en la actualidad, de la que es comisario el autor.