1 de octubre de 2018

Consideraciones sobre la formación original de los lenguajes


Consideraciones sobre la formación original de los lenguajes
 
Adam Smith
 
Edición de Jorge López Lloret
KRK Ediciones
Col. Cuadernos de pensamiento, nº 31
Oviedo (España), 2018
109 pp.
9,95 €
ISBN: 978-84-8367-611-0

Cada vez se tiene más claro que La riqueza de las naciones fue parte de un proyecto filosófico general que Adam Smith no pudo completar en vida. Esto último ha permitido, durante los dos últimos siglos, la interpretación de esta extraordinaria obra de una manera parcial, ideológica e interesada. Por eso hoy los estudiosos consideran prioritario cambiar esta situación, lo cual, sin duda, influirá adicionalmente en nuestra visión disciplinar de la propia teoría económica.

En este proceso resulta especialmente importante recuperar y profundizar en Consideraciones sobre la formación original de los lenguajes (1761), una obra que la crítica ha minimizado tradicionalmente y a la que Smith, pese a todo, concedió una gran importancia, manteniéndola hasta su muerte como apéndice a La teoría de los sentimientos morales. En Consideraciones estableció las líneas maestras de su metodología histórica, así como la naturaleza construida de todos los fenómenos humanos, incluidos los económicos.

Adam Smith (Kirkcaldy, Escocia, 1723-Edimburgo, 1790). Comenzó a estudiar en 1737 en la Universidad de Glasgow, donde tuvo como profesor a Francis Hutcheson, uno de los padres de la Ilustración escocesa y en 1740 continuó sus estudios en Oxford. Después comenzó una breve carrera como conferenciante en Edimburgo, impartiendo conferencias sobre retórica y jurisprudencia, consideradas el germen de su obra posterior.

El éxito obtenido le abrió el camino como docente a la Universidad de Glasgow, primero como profesor de Lógica y después en la más prestigiosa cátedra de Filosofía Moral, la misma que había ocupado Hutcheson. Continuó hasta 1764, cuando renunció a su condición para acompañar como tutor a Henry Scott en su viaje a Francia. En este periodo Smith definió su pensamiento y publicó su primera gran obra, La teoría de los sentimientos morales, en 1759.

Durante su estancia en Francia, Smith entró en contacto con los ilustrados de aquel país, especialmente con los fisiócratas, que le ayudaron a perfilar una teoría económica, que se plasmaría en 1776 en su publicación más importante, La riqueza de las naciones.

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